ENTREVISTA AL PROFESOR CURRO PIÑERO
Realizada por: Mª del Mar Moya(4ºC)
“HAY QUE PERDERLE EL MIEDO A LAS MATEMÁTICAS”
El 6 de marzo de 2024 recibimos una visita muy especial en nuestro centro. Nuestro querido profesor de Matemáticas, Curro Piñero, jubilado desde finales del curso académico 2021-2022, nos concedió una entrevista para contarnos su experiencia docente y su visión de la enseñanza en todos estos años. De paso, aprovechamos para preguntarle cuál es el secreto del éxito con las matemáticas...

La entrevista
Entrevistadora: Hola
Curro: Hola
E: Para comenzar, ¿Cuándo empezaste con las matemáticas?
C: Pues mira, yo empecé a estudiar la carrera en el año 1975.
E: ¿Y por qué la estudiaste?
C: Desde pequeño me gustaba la enseñanza. Cuando estaba en el instituto se me daban bien las matemáticas, me atraía mucho la manera en la que explicaba mi profesor. Cuando terminé COU me salieron unas clases particulares: una amiga mía tenía un sobrino que había suspendido las matemáticas de 7º de EGB y me dijo que si yo le podía dar clases, entonces ese verano se las di. Al final él aprobó las matemáticas y seguí así, dándole clases, cuatro o cinco años más. En aquel momento en Jerez había una facultad de Magisterio y económicamente era más viable que irme a estudiar fuera. Por aquel entonces mi hermano estaba estudiando fuera y económicamente dos
hijos estudiando fuera era muy costoso para trabajadores en una bodega, así que yo opté por estudiar aquí. En aquel momento la carrera de Magisterio eran 3 años, terminé en el año 78 y hasta el año 80 estuve dando clases particulares porque no me salía trabajo en un colegio. En el 81 aprobé las oposiciones y hasta el 2022. Fueron 42 años dando clase.
E: ¿Y te arrepientes de haber escogido la carrera?
C: No, en ningún momento.Todo lo contrario, yo creo que si volviera a estudiar volvería a hacer
lo mismo.
E: ¿Y luego en qué centros has estado? ¿En cuántos?
C: Yo empecé en un colegio llamado San Ildefonso que ahora mismo se llama colegio Albariza; estaba en otro lugar, no está dónde está actualmente y estuve ahí mi primer curso. Cuando aprobé las oposiciones en el 81 me mandaron a un colegio pequeñito en el coto de Bornos, entre Bornos y Villamartín, era pequeñito y se llamaba “San Isidro del Labrador” ahí estuve un curso sólo. Ya al año siguiente en el 82 llegué al colegio San Telmo y estuve allí hasta el año 98 que fue cuando se transformó en instituto y los que estábamos en primaria salimos a otros centros. Después estuve en el colegio Manuel de Falla y en el Instituto Seritium . Y en el 2006 me dieron destino en el IES Alvar Nuñez hasta el 2022 que fue cuando me jubilé.
E: ¿Y qué tal fue aquí tu experiencia en el IES Álvar Núñez?
C: Pues muy positiva, la verdad es que aquí el alumnado es muy bueno. Desde el primer día estuvimos muy bien conectados. Yo les caí muy bien a los alumnos, y ellos a mí, y la verdad que la experiencia ha sido muy positiva. Lógicamente dónde hay mucha gente cada uno es de una forma, pero la experiencia globalmente fue muy positiva.
E: ¿Para ti cuál crees que es el problema para la gente que le cuesta estudiar matemáticas?
C: Las matemáticas tradicionalmente han sido una asignatura muy temida por los estudiantes. Es una asignatura muy complicada, con dotes de razonamiento que en la edad en la que la he dado quizá no han llegado para el rango de maduración. Pero la mayoría de las veces con esfuerzo y dedicación todo acaba saliendo para adelante.
E: ¿Y qué crees que tendría que cambiar la gente para que consigan comprender las matemáticas?
C: Bueno, en primer lugar perderle el miedo; que sepamos las matemáticas no se han comido a nadie. Después, prestarle atención a las explicaciones. Y luego practicarlas en casa; generalmente a la gente que no se le da bien las matemáticas es porque no las practica. Las explicaciones a veces las pillan de una manera entrecortada, no pillan la secuencia entera. Se van y vienen en cuanto a atención y es como intentar pillar un mensaje al que le faltan palabras. Y eso puede acabar siendo un galimatías.
E: ¿Y qué tal fue jubilarte?
C: Bueno, pues fue un poco emocionante. Porque por los chicos y los profesores fueron muy amables conmigo. Y después echo un poco en falta el contacto diario con la gente joven y los compañeros. Pero al final no todo es trabajo, hay otras actividades. Dispone uno de más tiempo para poder hacer sus hobbies y atender a la familia. Está muy bien.
E: ¿Y sigues en contacto con las matemáticas?
C: Sí, relativamente. Tengo en casa una colección de juegos de ingenio que a veces traía a finales de trimestre y los cojo de vez en cuando. Los sudokus no hay que dejar de hacerlos, pero sí es verdad que uno pierde el contacto diario.
E: ¿Pero sigues acordándote de esas cosas o se te han olvidado?
C: No, no se olvidan. Tengo una manía que cuando voy conduciendo me voy fijando en las matrículas de los coches a ver si son números primos, si se pueden descomponer… Esas cosas que hacíamos en clase, a veces las sigo haciendo inconscientemente.
E: ¿Y algo más que quieras añadir a la entrevista?
C: Quizá alguna anécdota. No sé si recordarás que cuando hacíamos exámenes, sobre todo los de ecuaciones, en vez de poner el mismo examen para toda la clase ponía dos o tres distintos y lo único que cambiaba eran signos o cifras pequeñas. De manera que a simple vista eran iguales por lo cual daban soluciones distintas. Era muy fácil de pillar al que copiaba, porque me pasó más de una vez que venían a decirme: “Curro, es que yo este examen lo tengo igual que el de él y me lo has puesto mal”. Y yo decía: “¡pues claro!, ¡es que el examen es distinto!”.
E: ¿Algo qué quieras decir a tus antiguos alumnos?
C: Que estudien y que aprovechen el tiempo. La vida de estudiantes es la mejor época de la vida de una persona y que sean muy felices.